Un debate estéril

Soy republicano, entendiéndose como tal la defensa de que al Jefe del Estado lo elijamos entre todos los ciudadanos. Creo en los valores republicanos que defendieron tantos españoles con su vida o su libertad. Creo en ellos como la base de convivencia que España adoptó en el año 31 y que el fascismo y la derecha española de la época derrocaron mediante un golpe de Estado.

Mi abuelo lucho en esa guerra, en el bando republicano, defendiendo la libertad y la democracia. Defendiendo ESA república, a la que la única alternativa era el fascismo. Eso le costó 8 años de cárcel. En mi familia nadie se siente traicionado por los votos de los diputados socialistas de hoy. Me parece tremendamente injusto afirmar algo semejante.

Hoy la inmensa mayoría (108 de 110) de los diputados socialistas en el Congreso han votado a favor de la ley que regula la abdicación. Les apoyo por ser coherentes con el consenso al que este partido llegó en la transición. Si somos republicanos eso nos tiene que valer para entender el valor democrático de un consenso tan amplio como aquel.

Si queremos otra forma de estado [una república] abramos el debate, debatamos entre nosotros y con otras fuerzas qué tipo de república queremos, porque no son todas iguales. Yo creo que tarde o temprano será necesario abrir ese debate igual que muchos otros, como el territorial, el social o el económico. Pero hagámoslo con inteligencia, con sosiego y consenso.

Por tanto, el debate de hoy no era monarquía o república, y me parece contraproducente cargar contra muchos compañeros que lo único que han hecho hoy ha sido ser fieles a los valores democráticos del PSOE, respondiendo responsablemente al consenso en una votación irrelevante y que no condiciona los necesarios debates que se han de producir en el futuro.

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